Cuba tuvo una actuación desastrosa en la natación de los XX Juegos Centrocaribes, en Cartagena, debido principalmente a la ausencia de su joven estrella Imaday Núñez, marginada por una extraña enfermedad que truncó su victoriosa carrera deportiva.
Un súbito desmayo reveló que la campeona cubana -en la foto conmigo- padece el síndrome de QT largo (SQTL), una rara alteración del sistema de conducción del corazón que provoca arritmias y puede ocasionar muerte súbita.
Sin ella en las albercas cartaginesas, la mexicana Adriana Marmolejo y la jamaica Alia Atkinson ganaron relativamente fácil casi todos los títulos en el estilo pecho, en tanto la bella muchacha de 23 años de edad sopesa su futuro con resignación.
Finalista en el pasado Mundial de Shanghai y multicampeona en las Olimpiadas cubanas, Núñez asume valientemente su actual condición, sin perder las esperanzas de regresar a las competencias pero... ¿en qué consiste el SQTL?
Esta enfermedad -generalmente hereditaria- afecta el proceso de repolarización o restablecimiento de la carga eléctrica del corazón después de cada latido.
Al contraerse, el corazón envía una señal eléctrica, producida por el flujo iónico que entra y sale de las células cardíacas, y forman una onda representada con las letras P, Q, R, S y T.
El tiempo que demora dicha señal en activar y desactivar los ventrículos se denomina "intervalo QT", y si este se extiende debido a algún problema en los canales iónicos, puede ocurrir una arritmia conocida como "torsade de pointes" (retorcimiento de las puntas).
La "torsade" impide al corazón bombear suficiente sangre oxigenada al organismo, especialmente al cerebro, y también puede ocasionar una fibrilación ventricular, peligrosa arritmia que produce contracciones rápidas y descoordinadas en dicha cavidad coronaria.
Este trastorno, por lo general asintomático, surge frecuentemente entre niños y adultos jóvenes sanos en apariencia, aunque los adeptos a medicamentos antiarrítmicos o antidepresivos también son propensos a padecerlo.
Casi todos los que tienen este síndrome han sufrido algún desmayo antes de cumplir los 10 años de edad, o presentan cierta sordera.
Quienes lo padecen presentan a menudo un intervalo QT prolongado durante el ejercicio físico, en momentos de emoción intensa o como reacción a un sonido fuerte o alarmante.
Hasta ahora, el electrocardiograma convencional resulta el mejor estudio para diagnosticar el SQTL, por su capacidad de registrar la actividad eléctrica del corazón en forma de ondas.
Además, el electrocardiograma de esfuerzo muestra un intervalo QT anormal que quizás escapó a un examen en reposo.
Para confirmar el diagnóstico es necesario leer de manera continua el ritmo cardíaco durante 24 horas -o más- con el monitor Holter, un dispositivo de grabación unido a electrodos pegados al pecho del paciente.
El SQTL puede ser tratado con medicamentos betabloqueantes o con el implante quirúrgico de un desfibrilador, dispositivo subcutáneo que normaliza el ritmo de los latidos mediante el envío de una descarga eléctrica al corazón.
En el caso de Imaday Núñez, deportista de alto rendimiento y con una fuerte carga diaria de entrenamientos, aún se ignora si podrá continuar su brillante carrera, aunque las posibilidades son escasas.
Sus doctores todavía estudian cómo influye el SQTL en ella, pero parece inminente un cambio en su estilo de vida: si acaso, podrá practicar deportes recreativos, con moderación y preferiblemente acompañada.