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El Templario Insurrecto

Playa Girón: filtro de campeones.

Playa Girón: filtro de campeones.    Los boxeadores cubanos siempre llenan estadios, y no por gusto: su combinación de estilismo y espectacularidad, inteligencia táctica y dinamita en los puños, seducen y rara vez decepcionan a los seguidores del arte de Fistiana.   La célebre Escuela Cubana de Boxeo ha formado monarcas olímpicos y mundiales, entrenados por especialistas de alto rigor científico, que potencian al hombre sobre el pugilista, sin que este humanismo debilite la efectividad de sus pegadas.   A partir de las experiencias europea y estadounidense, la Escuela se enriqueció con los aportes docentes del doctor Alcides Sagarra, cuya creatividad y peculiar pedagogía son únicas por su enfoque multidisciplinario.    "Los éxitos del boxeo cubano son resultado de la interacción del entrenamiento con las ciencias aplicadas: pedagógicas, psicológicas, biológicas, médicas y otras durante el proceso de entrenamiento", explica Sagarra.    Por otro lado, amen del asesoramiento para pulir tanto talento en bruto, los boxeadores cubanos cuentan con un campeonato nacional de donde salen las estrellas que integran el equipo nacional, a veces dejando fuera a pegadores con igual nivel técnico.   Tales clásicos -los Torneos Playa Girón- centran la atención de los amantes del boxeo y por momentos opacan el protagonismo del béisbol en los corros deportivos del país.   La central provincia de Sancti Spíritus acogió en enero último la edición 46 del Playa Girón, y el criterio generalizado es optimista respecto al presente y futuro de la renovada selección nacional.   En lo deportivo brillaron Erislandy Lara (69 kilogramos), Yusiel Nápoles (81) y Yordenis Ugás (60), quienes conquistaron su tercera corona nacional, así como Yasnier Toledo (54), un campeón de apenas 17 años de edad.   Por otro lado, pocos auguraban las eliminaciones de las estrellas internacionales Yordanis Despaigne (75, medallista mundial de bronce) y Yudel Johnson (64, plata olímpica), pero muchos lo ven como aldabonazos de un relevo pujante, ambicioso y capaz.   Pero ese criterio rebosa optimismo: otros espectadores consideran que tales consagrados acusaban una baja forma física imperdonable a estas alturas del año, cuando el boxeo cubano apunta a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro y al Mundial de Moscú.    El certamen maduró en su organización e interacción con público y prensa, y vistosidad en los combates. Este año las decisiones arbitrales arrancaron más aplausos que rechiflas, pero todavía los imparciales no logran la utopía de satisfacer al público.      El mencionado Lara resultó el boxeador más técnico del torneo y el pesado Ismaikel Pérez el más combativo, si bien el mejor combate del Playa Girón fue, por votación unánime, la pelea por la corona de los 57 kilogramos entre Idel Torriente y Iván Oñate.   A las puertas de la temporada internacional, el boxeo buscará ratificarse como Buque Insignia del Deporte Cubano: potencial y calidad le sobra, y los rivales lo saben.

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