La corona del Toilette
Pocas cosas buenas dejó la tan esperada reunificación del título mundial de ajedrez: de hecho, el remedio resultó casi peor que la enfermedad, pues las intrigas y bajezas de los contendientes amenazaron el éxito del "match".
El duelo entre el Gran Maestro ruso Vladimir Krámnik y el búlgaro Vesselín Topalov recordó esas fiestas minuciosamente planeadas, que tras despertar grandes expectativas resultan un rotundo fracaso.
¿Sepultó la victoria de Krámnik el cisma imperante en el juego ciencia desde 1993? Teóricamente sí, porque ahora reina un campeón único, en lugar de uno en la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y otro en su contraparte, el consorcio inglés Brain Games.
Sin embargo, la amenaza de boicot pendió sobre el torneo como una espada de Damocles que mantuvo en ascuas a los testigos de esta frenética sucesión de acusaciones y protestas.
GAMBITO DE RETRETE
Este drama absurdo y trágico bien podría titularse "El Toilette de la Discordia", pues comenzó cuando Topalov acusó a Krámnik de recibir asesoría exterior en sus excesivas visitas al cuarto de aseo.
Un tribunal especial dictaminó que ambos jugadores compartieran el baño, pero Kramnik rechazó la decisión y en protesta faltó a la quinta partida, que los organizadores concedieron a Topalov.
Aquel punto regalado alivió al búlgaro, que recortó su desventaja a solo una unidad y desestabilizó al rival en una maniobra jocosamente bautizada "gambito de retrete".
Krámnik amenazó entonces con abandonar el torneo, y puso a la FIDE ante una encrucijada: si complacía al ruso, la organización presidida por Kirsan Iliumzhinov enfrentaría una posible demanda de Topalov, que sería su ruina deportiva y financiera.
Así que Iliumzhinov rogó al moscovita continuar el torneo "por el bien del ajedrez", y Krámnik aceptó: tal vez no estaba tan ofendido como para renunciar al medio millón de dólares que le correspondía.
No obstante, el victimario del mítico Gary Kasparov dejó claro que apelaría al Tribunal Arbitral del Deporte, en Lausana, si Topalov conquistaba la corona absoluta gracias al polémico punto.
Por eso la FIDE respiró aliviada cuando el Gran Maestro de 28 años de edad batió a Topalov en el "tie brak", en un triunfo del cálculo racional sobre la infamia... ¡perdón, la epifanía! D
UDOSO MORALISMO
El prestigioso preparador Serguey Dolmatov cuestionó el pretendido moralismo de Topalov y su entrenador Silvio Danáilov, a quienes consideró los únicos "estafadores" en Elista, sede del duelo.
Dolmatov señaló la fama de tramposo que antecede al búlgaro, quien al parecer quiso endilgarle sus culpas a Krámnik, acusándolo de auxiliarse con el software especializado "Fritz 9".
Curiosamente, un cotejo posterior demostró que las jugadas del búlgaro coincidían en un 70 por ciento con las variantes del computador, casi el doble que las del ruso.
El legendario Anatoli Karpov coincidió con Dolmatov al sugerir que Topalov inventó el asunto del baño para quitarse posibles sospechas.
Especulaciones apartes, este "match" tuvo la peculiaridad de que muchas partidas terminaron en victoria, contrario a lo habitual en este nivel, donde abundan las tablas.
Tanto el analítico Krámnik como el temerario Topalov cometieron errores costosos y a veces pueriles, aunque ninguno tan imbécil como el haber convertido un momento histórico para el ajedrez en el egoísta sainete de sus peores ambiciones.
0 comentarios